domingo, 16 de junio de 2019
Un Mayo esplendoroso
- Por: Ezequiel García
05/06/2019 - 127 Visitas


Acabaron los actos en torno a María Auxiliadora con la procesión como broche de oro.

 El que ha entrado por una Casa Salesiana al llegar el mes de Mayo -en mayúsculas y con permiso de la RAE-, sabe que es algo diferente. No hablamos de un bajón en el ritmo académico, pues los mayores de nuestras Casas apuran sus últimos cartuchos para conseguir el ansiado objetivo de la Selectividad. Los más pequeños avanzan en sus temarios. En la ESO, ya van oliendo los exámenes finales y, en la FP, las evaluaciones antes de las prácticas en empresas colman de nervios a nuestros futuros técnicos. 

Todo ello se tiñe de rosa y celeste. Una rosa celestial sin espinas. Es lo que María Auxiliadora significa para todos. En la Trinidad no iba a ser menos. Se va un Mayo más que, como cada año, es diferente y a la vez único, con pasión y devoción a partes iguales. Un mayo que amaneció con un altar con mucho gusto para el besamanos de la Reina de la Trinidad, con permiso de la Esperanza de Astorga. 

El parón de la Feria de Sevilla no hizo más que agrandar las ganas de volver. La mirada penetrante y cabizbaja llena de fe a todos y cada uno de los que, por El Fontanal, han vivido la atmósfera de un mes lleno de flores en forma de ruegos, plegarias y acciones de gracias. Novena predicada con esmero; un #24M lleno de bailes, juegos, disfraces y una Misa multitudinaria llena de momentos simbólicos, todo ello regado con una Verbena que cada año gana en ambiente, familiaridad, saber hacer y cercanía, tanta que el alcalde de Sevilla, antiguo alumno, no quiso perderse con su familia, como cada año.

Y se fue Mayo como se van los días y los meses en el correr rutinario del tiempo, con tantas ganas que la procesión fue el broche de oro un 1º de junio. Un año en el que Sevilla se ha aletargado desde la Cuaresma hasta las Glorias tanto que el mes del Sagrado Corazón tuvo que iniciarlo María Auxiliadora con su pasear señorial por las calles de su feligresía y la lluvia eterna de pétalos en calle Sol, donde el tiempo se para, la bulla se hace oración y el Arco espera paciente la llegada de su guardiana, la misma que bajo su manto sigue protegiendo a todos sin distinción. Una vez escuché a un salesiano una frase que resume el título de esta crónica: "La tela donde hicieron el manto de Nuestra Madre ha salido muy buena". Que así sea por siempre.

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