miércoles, 17 de julio de 2019
La Fiesta Inspectorial 2019 rinde homenaje a los 125 años de la casa salesiana Sevilla Santísima Trinidad
19/02/2019 - 511 Visitas


Durante la misma, el joven salesiano Jesús María Ortega Tapia realizó su Profesión Perpetua.

Cerca de 200 salesianos de todas las comunidades se dieron cita en Sevilla Santísima Trinidad para celebrar la Fiesta de la Inspectoría María Auxiliadora. Lo hicieron el pasado sábado 16 de febrero en esta casa salesiana que cumplía nada menos que 125 años de existencia.


Tras los saludos, comenzó una solemne concelebración eucarística en la basílica de la Santísima Trinidad; la presidía el Inspector, Ángel Asurmendi, acompañado por muchos concelebrantes, en particular por el grupo de hermanos que celebraban sus aniversarios de Profesión Religiosa u Ordenación Sacerdotal.


Al inicio de la Eucaristía, el P. Inspector recordó con emoción al misionero asesinado en Burkina Faso, Antonio César Fernández, antiguo miembro de esta inspectoría.


El momento álgido de la celebración fue el de la Profesión Perpetua del joven salesiano Jesús María Ortega Tapia. Pronunció sus tres votos de pobreza, castidad y obediencia ante el Inspector, que hacía las veces del Rector Mayor, y siendo sus dos testigos: Juan Carlos Pérez Godoy, Inspector de Santiago el Mayor, y Miguel Montes Infante.


En la homilía que precedió a la Profesión, Ángel Asurmendi le dijo: “Tu sí es permanecer en el amor de Dios y recrearlo amando como él amó, con el estilo inconfundible de de Jesús, porque quien ama como Jesús aprende a mirar las personas con compasión”.


Tras la foto de familia al pie del altar mayor de la basílica, tuvo lugar el acto conmemorativo. El director de la casa, Francisco Ruiz Millán, realizó un breve recorrido por la historia de esta casa, convertida hoy en una referencia en Sevilla. Afirmó: “Somos herederos de una historia alucinante de la que ahora formamos parte”.


El P. Inspector, en su breve alocución, incidió en que: “la vida de cada salesiano y de cada casa es un regalo de Dios para los hermanos y los jóvenes” y explicó que esta fiesta era un homenaje a todos esos salesianos que dan su vida día a día, durante largos años. “Nada de lo que sembramos queda inútil”, sentenció.


Además de la entrega de un cuadro de conmemorativo a cada salesiano que cumplía su aniversario de Profesión o de Sacerdocio, también recibieron un obsequio las casas que celebraban su cumpleaños: no solo la casa local sino las obras de Málaga (125 años), Ronda (100 años), La Cuesta (75 años) y Badajoz (50 años).


El grupo juvenil local “La Farándula” interpretó dos números musicales y con esta actuación se cerró el acto.


La Fiesta Inspectorial terminó con una comida fraterna en una conocida sala de fiestas de la capital hispalense y un grupo de madres de alumnos del colegio interpretó con maestría y gracias una serie de sevillanas largamente aplaudidas. 

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